Octubre llegó con un clima poco habitual para la zona central. La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) emitió un aviso por probables tormentas eléctricas entre las regiones de Atacama y Biobío, vigente del domingo 11 al miércoles 14 de octubre, con posibilidad de granizo y fuertes rachas de viento [1]. Para la Región Metropolitana, la DMC pronosticó chubascos y actividad eléctrica en la tarde y noche del martes 13 en el centro, norte, oriente, sur y poniente de Santiago, además de Colina, Curacaví, Melipilla y San José de Maipo [2].
Para la mayoría de las personas, una tormenta eléctrica es un espectáculo o una molestia. Para un jefe de mantenimiento, es otra cosa: es la noche en que un PLC se reinicia sin explicación, un variador queda «en falla» o un switch de red no vuelve a encender.
Qué le hace un rayo a tu instalación eléctrica (aunque no caiga encima)
Un rayo no necesita impactar tu edificio para causar daño. La norma internacional de protección contra el rayo, IEC 62305, considera tanto los impactos directos sobre una estructura como los impactos cercanos y sobre las líneas que llegan a ella (energía y comunicaciones) [3]. Por eso la norma de dispositivos de protección contra sobretensiones (SPD), IEC 61643-11, define que estos equipos protegen contra los efectos «indirectos y directos» del rayo y contra otras sobretensiones transitorias [4].
En la práctica, la descarga induce un pulso de tensión de muy corta duración —un transiente— que entra por la acometida, por los cables de control o por la red de datos. Dura microsegundos, pero alcanza valores muy superiores a la tensión nominal. Si ya leíste nuestra guía sobre qué es un transiente eléctrico, sabes que la protección térmica del tablero no alcanza a reaccionar ante algo tan rápido.
Las consecuencias típicas después de una tormenta:
- Tarjetas electrónicas de PLC, variadores de frecuencia o fuentes de poder quemadas.
- Reinicios y bloqueos de equipos que «amanecen raros» sin falla aparente.
- Puertos de red, cámaras IP y equipos de telecomunicaciones dañados por la entrada del pulso a través del cableado de datos.
- Degradación acumulativa: componentes que no fallan ese día, pero quedan debilitados y fallan semanas después.
La red también sufre: cortes y maniobras
Además del rayo, el mal tiempo golpea la red de distribución. El martes 6 de octubre, un sistema frontal dejó a 61.656 clientes sin suministro en la Región de Ñuble, según cifras de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) citadas por la prensa regional [5]. Cada corte y cada reposición de servicio implica maniobras de conexión y desconexión que también generan transientes en las instalaciones de los clientes. La SEC mantiene un monitoreo en línea de los clientes sin suministro por distribuidora [6].
Protección en capas: pararrayos y supresores no son lo mismo
Un error común es pensar que el pararrayos del techo protege los equipos electrónicos. Son dos cosas distintas y complementarias:
- Protección externa (pararrayos y puesta a tierra): capta y conduce el impacto directo para proteger la estructura y a las personas. Es la parte que aborda IEC 62305 para el edificio [3].
- Protección interna (supresores de sobretensión o SPD/TVSS): limita las sobretensiones que llegan por los conductores y las desvía a tierra antes de que alcancen a los equipos. Es el ámbito de IEC 61643-11 [4].
La protección interna funciona mejor de forma escalonada: un supresor en el tablero general, otro en los tableros de distribución que alimentan cargas críticas y protección específica en los circuitos de control y datos. Todo esto depende de una puesta a tierra en buen estado: un supresor sin buena tierra no tiene adónde desviar la energía.
SineTamer: protección diseñada para cargas electrónicas críticas
SineTamer es la marca de supresores de ECS International Inc., empresa fundada en Texas, Estados Unidos, que DISAT representa en Chile [7]. Algunas características que la diferencian, según la información técnica de DISAT:
- Protección en todos los modos: cubre los distintos caminos por donde puede entrar una sobretensión (línea-línea, línea-neutro, línea-tierra y neutro-tierra), hasta 7 o 10 modos según la configuración [8].
- Tecnología híbrida con red de atenuación de frecuencia (FAN): además de limitar el pico, atenúa el ruido de alta frecuencia que provoca reinicios y fallas «inexplicables» en PLCs, variadores y servidores [8].
- Protección interna térmica y de sobrecorriente, con fusible a nivel de componente en los modelos trifásicos para corriente alterna [9].
- Una familia para cada punto de la instalación: supresores trifásicos y monofásicos de corriente alterna, modelos para corriente continua (12 a 250 VDC), supresores para circuitos de control, para redes de datos (RJ45 Cat 6 con PoE), modelos para media tensión y contadores de sobretensiones transitorias [10].
- Garantía de hasta 25 años, según el catálogo de soluciones SineTamer de DISAT [10].
Checklist antes de la próxima tormenta
- Revisa tu puesta a tierra. Mide y documenta su estado; es la base de cualquier protección.
- Identifica tus cargas críticas: PLCs, variadores, servidores, UPS, sistemas de frío, control de acceso y CCTV.
- Verifica si tus tableros tienen supresor y si sigue operativo (muchos tienen indicador de estado o contador de eventos).
- No olvides las «puertas traseras»: líneas de datos, comunicaciones y señales 4-20 mA que vienen desde el exterior.
- Coordina la protección en capas desde la acometida hasta el equipo, con un especialista.
Conclusión
Las tormentas eléctricas de esta semana son un recordatorio de que el riesgo no es solo meteorológico: es operativo. Un rayo cercano puede costar horas de producción, repuestos y servicio técnico. Con una puesta a tierra sana y una protección contra sobretensiones bien coordinada, ese riesgo se reduce de forma importante.
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Por John Salazar Belmar
Especialista en Calidad de Energía y Protección en DISAT